TESEOSER
lunes, 12 de octubre de 2020
LA FÁBULA DEL PENDEJO
domingo, 11 de octubre de 2020
la Nueva pandemia El feminicidio
domingo, 20 de mayo de 2012
los tres gigantes del alma
1.Amor físico
2.Amor psíquico
3.Amor espiritual
Según el grado de evolución que tenga el individuo,puede estacionarse en cualquiera de estas etapas.El amor físicoviene aparejado con la urgencia biológicade satisfacer el instinto sexual. Nadie escapa a su propiabiología y todos, al llegar a determinada edad, tenemosque cumplir esa necesidad física que Dios a puesto en lacreación para que la especie no desaparezca.Los animales tienen su época de celoy una vez quellenan su objetivo reproductor, quedan en receso untiempo prudencial que lo marca el propio instinto. Pero elhombre,único animal de la creación dotado de unainteligencia superior, abusa de ese poder reproductor alusarlo como fuente de placerconstante. Usa la razónpara refinar ese placer y revolcarse en el fango de lapasión amorosa. En estas condiciones el acto sexualnormal carece de atractivo. Cuando se abusa de él, sevuelve insípido.Al llegar a este punto, inventa distintas maneras paraprocurarse ese placer y aparecen las perversionessexuales. Estas vienen ilustradas con lujo de detalles enlas revistas y novelas pornográficas. Esta literatura sevuelve por un tiempo su ilustración másatractiva,tornándose en un monstruo antihigiénicode su poderreproductor. Su situación llega al hastío y sigue bajandoen su búsqueda infructuosa de placeres físicos, cada vezmás “refinados”, hasta alcanzar la degeneración total.La persona que anda ala “caza” de placeres físicos, no sedetiene más que en el cuerpo de la persona“amada”.Busca lo “mejor” para sus exigencias y cuando estafuente les produce tedio, busca otra, y otra, en unacadena interminable. Para esta gente, el aspectofísico,su bienestar económico, su posición social, son lo másimportante. “Lo que se ve se cree y lo demás sonbobadas”, es su máxima moral.El amor psíquico, como todo amor, tiene que presentarbases físicas, pero ya lo físico no es lo preponderante. Enél entra el aspecto de la simpatía que puede despertar elobjeto amoroso.Se llena de su presencia, se encanta haciendo feliz al seramadocon atractivos distintos, más allá de las “poses” sexuales. Ve en la mujer, si es varón, a la compañera devida por quien es capaz dejurar amor eterno.Encuentraen su sonrisatoda la alegría que un poetaencontraría en un amanecera la orilla del mar. Y en losmomentosde dolor es su consuelo, su principal bastiónpara reestablecerse.Ya en el amor psíquico hay más que placer, hayromanticismo. La vida nopierde sentido porque hayvalor, la persona vale siempre a pesar de sus defectos.Hay comprensión y sinceridad. Sin embargo, el amorpsíquicopuede disolversecuando un torrente de pasionesinoportunas desemboca en el manantialque lo sostiene.En síntesis:el amor psíquicoes emocional y está teñidocon la tinta indeleble de nuestras preferenciasindividuales.El amor espiritual también necesita de objeto amoroso.No es algo que esté flotando en el aireo represente unaimagenjamás conocida en vida por nosotros.En este tipode amor superiorse llega a la comprensión total delobjeto amado. Aquí sale sobrando el factor belleza física.Apreciamos con mayor excelsitudlos valoras morales de la persona amada, sus cualidades intrínsecas. El amorespiritual es eterno.Damos cariño sin exigencias. Noscomplacemos en compartir nuestra felicidadsin recibirnada en pago. Abandonamos el egoísmoy nos damoscompletamente, sin reticencias ni vacilaciones.Aún en el casode que llegara a desaparecer físicamenteel ser amado, nuestro amor crecería ya más depurado,sin la contaminación de la materia.Las distancias no significanpeligro de quebrantamientoporque hay comunión espiritual. Llega a adquirirse uncompromiso moral profundo, no obligatorio, que nada ninadie puede romper.El amorespiritual puede darse en todos los ángulos: laesposa, los padres, los hijos, los amigos, etc., su acciónes interna.Naturalmente, solo el hombre puede llegar aeste tipo de amor. Como una paradoja, solamente elhombre, puede descender a lo más bajo y elevarse hastaalcanzar la divina influencia de Dios.Al amor espiritual, puede llegar el hombre superior, aquelque ha logrado sobreponerse a las pasiones y escapacomo un héroea la ruindad de los excesos. El amorespiritual es perdurable. No termina con el orgasmo, ni elprolongado beso lúbrico. Su encanto esta en laperennidad.Dichoso aquel anciano que no se siente insatisfecho aúncuando su fuego sexual está apagado. Recuerdo allálejos, los versosde Rubén Darío, “ todavía sale con el cabello gris, a contemplar las rosas del jardín...” Con lodescrito en las líneas anteriores podemos apreciar que elamor es poderoso. Es el rey de los gigantes.Pero... ¿qué utilidad tieneesto para el enfermoalcohólico? Hemos dicho en varias oportunidades queestamos aprendiendo a conocernos a nosotros mismos. Elalcohol, un agente químico externo, que actúa sobre elcerebro ydesequilibra su normal funcionamiento, es elinvitado de honor para desquiciar la vida afectiva de lapersona que lo ingiere, he ahí que todo alcohólico sea undesequilibrado emocional. En otras palabras es un “sicótico”.El hecho de ser neurótico no significa que el alcohólicosea “loco”, pues la neurosis es la incapacidad paraadaptarse al medio social en donde le toca vivir. Y todoalcohólico es un inadaptado. Su vida emocional se endesorden. Es un parasito de los sentimientos.Le falta seguridad y valor para vivir. Es un débil psíquico,aunque en el aspecto físico pueda ser un atleta. Losfracasos y los pequeños desdenes de la vida diaria leafectan profundamente. Y ante la incapacidadparavencer sus conflictos internos, se refugia en la neurosis.Pero...el alcohólico encuentra, por su afinidad orgánica alas bebidas alcohólicas, un vehículo apropiado paraescapar de la neurosis. Este vehículo es el alcohol.Es como un coche que le permite salir por momentos desituaciones embarazosas a visitar otras latitudes que a suvez, le dan la oportunidad de gozar de la seguridad quenormalmente no tiene. Estar salidas o “fugas”, alprincipio son cortas, y el retorno se produce pronto. Pero a medida que la incapacidad orgánica, va avanzando y los conflictos van creciendo, las “fugas” se vuelven máslargas, hasta que llega el enfermo a refugiarstotalmente en la botella. En estas condiciones la“fuga” sevuelve constante.El enfermo ya se ha apartado de la realidad, y podríamoshacer la comparación de que cambio su coche por unavión o por un helicóptero. Aquí la “fuga” es persistenteporque ve larealidad a distancia, la ve con telescopio,pero todavía dentro de su neurosis.Sin embargo, llega el momento en que la “fuga” es totaly, si la comparamos con otro medio de transporte,podríamos decir que ahora el alcohólico “viaja”en unvehiculo espacial y se aleja del planeta tierra a visitarotras latitudes. En este momento ya no estamos frente ala neurosis sino frente a la psicosis. Aquí el enfermoalcohólico ha llegado a la locura porque ya no regresa ala realidad. Está viviendo en un mundo ficticio.De una cosa tan sencilla como son las emociones, sepuede desencadenar una tragedia: la destrucción total dela personalidad del enfermo alcohólico, pues con eltiempo la psicosis puede degenerar en demencia.El programa de A. A. a través de su literatura, sugierecómo afrontar estos problemas inherentes a lapersonalidad delalcohólico. Dichas sugerencias ensíntesis son:1.Admisión del alcoholismo. Reconocer hasta lo más profundo que se es un enfermo alcohólicoy que el másleve contacto con el alcohol es suficiente para que sesufran cambios físicos y mentales que trastornan la personalidad. Si practicamos este primer punto hayhumildad.2.Análisis de la personalidady catarsis. Hacer uninventarios completo de su propia vida y reconocer susfaltasante Dios y ante otro ser humano, con el fin primordial de limpiar todas las manchas queentenebrecen el alma. Aquí hay honradez.3.Dependencia de un poder superior. Reconocer que fue impotente para resolver sus problemasy quenecesita de ayuda externa.Al principio esta ayuda vienedel grupo de A. A., pero finalmente se llega a laconclusión de que es un Poder Superior el que rige laconciencia de los grupos. Aceptando este punto estamosusando el buen juicio.4.Reajuste de relaciones interpersonales. Selleva acabo un “aterrizaje” a la realidad, y cada quien vaarreglando su parcela como mejor leparezca,reanudando sus relaciones con sus vecinos y mejorándolas, hasta lograr el normal entendimiento quese había perdido. Aquí desaparece la neurosis.Trabajar con otros alcohólicos. Esta es unasencilla forma de “pagar” la sobriedad adquirida, dándolela oportunidad a otro alcohólico de conocer el caminoviable a la recuperación. Esta dádiva, la sobriedad, nonos reportó gasto alguno y en esta misma formadebemos proceder nosotros. Aquí hay amor espiritual yse practican otras virtudes como la tolerancia y lahumildad que son básicas para el crecimiento espiritualde la persona enferma.Decimos que el programa de AAes de amor, ¿por que?Porque utilizamosinteligentemente los recursos del gigante rosa, del amorp ara vencer al gigante negro del miedo y al gigante rojode la ira, estabilizando así, la vida emocional.
Padre Pfau
miércoles, 22 de febrero de 2012
vence tus miedos
miércoles, 8 de febrero de 2012
No dependas de los demas
miércoles, 8 de septiembre de 2010
La soledad, un mal de nuestro tiempo
Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.
La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.
Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.
La ausencia de un ser querido
Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida.
Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.
La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros.
La soledad social
La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerte daño", "para lo único que les interesas es para sacarte algo", "cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada". Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.
Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.
Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfeccionesestéticas.
Un estado transitorio, nada más
La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de "hablar" con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas.
Vencer la soledad no deseada: unos pasos útiles
- Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe.
- Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo...
- Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.
- No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos.
- Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.
- Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota.A la mayorìa la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer.
- No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos "llenar" a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.
esto me gusto mucho por eso lo pongo no es mio la fuente es:http://revista.consumer.es/web/es/20011001/interiormente/
- Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe.
- Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo...
- Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.
- No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos.
- Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.
- Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota.A la mayorìa la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer.
- No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos "llenar" a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.
martes, 7 de septiembre de 2010
El precio de la felicidad
El precio de la felicidad
En estos tiempos donde toda va deprisa donde todo es consumismo nos vemos agobiados o estresados con el pasar de nuestros días
Nos pasamos la mayoría del tiempo en algún trabajo donde los horarios nos consumen donde no queda tiempo para compartir con la familia con nuestros seres queridos
Parte del consumismo (comprar) nos llena de ansiedad ansiamos tantas cosas para nosotros para un ser querido para la casa y ese deseo frustrado de no conseguirlas es el que nos incomoda
¿La felicidad la miden por posesiones a mayor posesión de cosas materiales mas se es feliz?
Pues les digo de entrada que no: esa es la presión que la sociedad nos impone en estos días.
Al nosotros desear mas cosas nos llenamos de angustia repito de nuevo nos da ansiedad por lo cual no somos felices.
Dejamos las cosas sencillas de lado perdemos el sentido de disfrutar de esos pequeños detalles que le dan valor y sentido a nuestras vidas.
También están las obsesiones no nada mas materiales si no de nuestra alma de nuestro amor Asia nuestros semejantes. Nos obsesionamos por la chica(o) que no nos hace caso
Por buscar reconocimiento en nuestro trabajo en la familia con nuestras amistades y esos deseos compulsivos se transforman en obsesiones las cuales nos hacen perder la perspectiva de las cosas.
A mayor deseo mayor es el sentimiento de frustración y de infelicidad pero al no tener deseos perdemos las ganas de vivir nos derrotamos debemos encontrar un balance en el cual tengamos la capacidad de aceptar las cosas que no podemos cambiar o que no dependen de nosotros.
Cuando un deseo de nosotros lo logramos le buscamos errores para seguir ese circulo vicioso que es el no ser feliz siempre buscamos mas aceptemos el hecho de lo que somos y de nuestras capacidades y trabajar con nosotros mismos aquellas cosas que nos desagradan de nosotros si se puede en verdad cambiar esos patrones de conducta.
Como cambiarlos:
En mi opinión particular lo que he avanzado en estos pasos me han ayudado a encontrar un mejor balance de las cosas todavía tengo que trabajar en mas detalles de mi persona pero un punto importante y que siempre tengo en mente es nunca rendirse. Uno se vuelve su propio enemigo. Yo al principio lo veía ridículo cuando me decían que tenia que ser positivo mirar al mundo de una manera en la cual remarcara lo positivo he hiciera aun lado o ignorar lo negativo increíblemente funciona.
Despertarse y lo primero y antes que nada es tener un pensamiento positivo.
Ser positivo todo el día: la verdad es muy difícil ser positivo todo el día pero si tenemos el empeño de querer cambiar nuestra manera de ser de cómo nos sentimos con el tiempo lo lograremos.
No obsesionarse con querer cambiar de un día para otro: la verdad no conozco a alguna persona que sea feliz siempre pero es gente que tiene la capacidad de afrontar las situaciones que se nos presentan cada día podemos estar tristes el día de hoy pero no implica que seremos infelices toda la vida todo esta en nosotros.
No nos dejemos invadir por los deseos banales y otra cosa que les digo yo encontré más paz cuando Dios entro a mi vida otra cosa para mi increíble
En resumidas cuantas el cambiar el estado de animo depende de nosotros habrá algunos que si podrán y otros que necesitaran de ayuda de algún especialista pero siempre tienen que tener fe en ustedes mismo y en cada cosa que hagan yo no los conozco pero por el simple hecho que lean esto no saben que tan valiosos son para mi y alo mejor no lo vean o no lo creen pero ustedes valen demasiado para mucha gente y tenga el valor de quererse a ustedes mismos.
Todo esto es mi opinión no soy doctor, no predico alguna religión lo importante es creer en ustedes y si quieren o lo prefieren en Dios sin importar la religión lo importante es creer animo que esto es apenas el principio. Si me preguntan
¿vale la pena ser feliz?: La verdad si pero que la felicidad no sea tu destino mas bien que la felicidad sea por donde camines ahorita para que puedas dar amor a ti y a tus semejantes
Ya mas adelnte hablare de mas cosas como de la inseguridad el desempleo la falta de oportunidades pero para todo hay una solucion menos para la muerte saludos







